El hosting de una distribuidora de repuestos en Barranquilla se cayó tres veces en un mes y el soporte contesta a los dos días. El dueño ya decidió mudarse, pero lo frena una duda razonable: si cambia de hosting, ¿qué pasa con el dominio y con los correos de toda la empresa? La respuesta corta es que no tiene por qué perder nada de eso, siempre que el traslado se haga en el orden correcto.
Un cambio de hosting bien hecho es invisible para sus clientes. La dirección del sitio no cambia, las páginas conservan sus direcciones y el correo sigue llegando. Lo que se rompe, cuando se rompe, casi siempre son los correos y algún registro que vivía solo en el panel viejo. Acá está el orden completo, lo que suele quedarse en el camino y cuándo la mudanza vale el esfuerzo.
Cambiar de hosting con el mismo dominio: qué se mueve y qué no
Conviene separar las piezas que se confunden todo el tiempo, porque cada una vive en un lugar distinto y ninguna se arrastra sola detrás de las otras.
| Pieza | Dónde vive | ¿Se mueve al cambiar de hosting? |
|---|---|---|
| Dominio | En el registrador donde lo inscribió | No, se queda donde está |
| Zona DNS | En los servidores de nombres que use el dominio | Solo si cambia de servidores de nombres |
| Archivos y base de datos | En el hosting | Sí, hay que copiarlos |
| Buzones de correo | En el hosting, o en Google o Microsoft | Solo si estaban en el hosting viejo |
| Certificado para https | En el hosting | No se copia, se emite uno nuevo |
El dominio no se toca. Cambiar de hosting es apuntar ese nombre hacia otro servidor, nada más, y la mudanza del dominio a otro registrador es una operación distinta que conviene no mezclar con esta. Si estas dos piezas todavía le suenan iguales, están explicadas con un ejemplo de la calle en la diferencia entre dominio y hosting.
Cuándo conviene cambiar de hosting y cuándo no
Hay cuatro motivos que justifican la molestia. Caídas repetidas que usted ya puede contar. Un soporte que no responde cuando el sitio está abajo. Un precio de renovación que se disparó frente a lo que ofrecen otros por lo mismo. Y un servidor que se quedó en versiones viejas y ya no puede correr el gestor actualizado.
También hay un motivo que aparece seguido y suele ser el correcto: después de un ataque mal manejado, cuando el proveedor no colaboró con la limpieza ni entregó registros. Cómo se ordena esa situación antes de decidir está en qué hacer si hackearon su página web.
Y hay uno que casi nunca funciona: mudarse porque la página carga lento. Si la lentitud viene de imágenes pesadas, de un exceso de extensiones o de una plantilla recargada, el sitio va a cargar igual de lento en el servidor nuevo. Primero conviene medir dónde está el freno, como mostramos en velocidad de carga de una página web, y recién después decidir si el problema es el hosting.
El orden de un cambio de hosting sin que la página se caiga
El traslado tiene una lógica: todo lo que se pueda preparar sin tocar el dominio se prepara antes, y el cambio de dirección se deja para el final, cuando ya no queda nada por probar.
Antes de tocar nada: los correos y el dominio
El inventario va primero. Anote en qué empresa está registrado el dominio, qué servidores de nombres usa hoy, dónde se editan los registros DNS y, sobre todo, dónde están sus buzones de correo. Exporte o fotografíe la zona DNS completa: los registros MX, el SPF, el DKIM, el DMARC, los TXT de verificación de servicios y cualquier subdominio.
La decisión más importante del traslado se toma en este punto. Si su correo está en Google Workspace o en Microsoft 365, no se mueve nada: solo hay que asegurarse de que esos registros existan igual en el DNS después del cambio. Cuando los buzones viven en el hosting viejo, en cambio, hay que crearlos en el nuevo con las mismas direcciones y copiar los mensajes por IMAP antes de mover el dominio. Qué hace cada registro, y por qué el correo se rompe cuando falta uno, lo tratamos en correo con dominio propio.
Copiar la página web y probarla antes del cambio
Contrate el plan nuevo y copie todo: los archivos y también la base de datos, que es donde vive el contenido. Muchos proveedores hacen esa copia sin cargo como parte del alta, y vale la pena preguntarlo antes de intentarlo a mano.
Después viene la parte que más disgustos evita: probar el sitio en el servidor nuevo mientras el dominio todavía apunta al viejo. El hosting nuevo suele dar una dirección temporal para eso, y también se puede forzar desde el archivo hosts de su computadora. Recorra el sitio completo, no la portada: mande el formulario de contacto, abra el gestor, revise que las imágenes y los enlaces internos no apunten a la dirección temporal.
Bajar el TTL del DNS antes de mudarse
El TTL es el tiempo que los servidores de internet guardan en memoria la dirección de su sitio antes de volver a preguntarla. Cuanto más alto, más tarda el mundo en enterarse del cambio. Google recomienda en su documentación sobre traslados de sitio sin cambio de direcciones reducirlo a un valor bajo, del orden de unas pocas horas, al menos una semana antes del traslado.
Es un ajuste de dos minutos en el panel del DNS y convierte una transición de un día en una de un rato. Terminada la mudanza, se vuelve a subir.
Cambiar los servidores de nombres o el registro A
Llegado el momento hay dos caminos. Cambiar los servidores de nombres mueve toda la zona DNS al proveedor nuevo, así que antes de hacerlo hay que recrear ahí todos los registros del inventario, empezando por los del correo. La otra vía, tocar solo el registro A, deja el DNS donde está y apunta únicamente la página al servidor nuevo, con lo que el correo queda intacto por definición; suele ser la opción más prudente.
Google también advierte algo que se pasa por alto: comprobar que Googlebot pueda entrar al servidor nuevo, porque un cortafuegos o una protección contra ataques recién configurada puede estar bloqueándolo sin que usted lo note.
El certificado y el https después del traslado
El certificado no viaja. En el hosting nuevo se emite uno nuevo, y eso ocurre cuando el dominio ya apunta ahí, no antes. En la mayoría de los proveedores es automático y tarda minutos, pero conviene comprobarlo el mismo día y revisar además que la redirección de http a https siga en pie, porque suele vivir en un archivo de configuración que no siempre se copia. Los síntomas de una redirección a medias están en certificado SSL para una página web.
Por último, la regla que más gente incumple: deje el hosting viejo activo una o dos semanas más. Google describe exactamente ese comportamiento, con el tráfico del servidor viejo bajando de a poco mientras la configuración de DNS se propaga, y recién ahí se apaga. Cancelar el plan viejo el mismo día es la forma más rápida de quedarse sin red.
Qué se pierde al cambiar de hosting
Casi nunca se pierde la página. Lo que se pierde son las piezas que nadie apuntó porque vivían en el panel viejo:
- Los mensajes viejos de los buzones que estaban en el hosting y no se migraron por IMAP.
- Registros DNS que existían solo ahí: el TXT de verificación de Search Console, el SPF de un sistema de facturación, un subdominio.
- Tareas programadas que mandaban recordatorios o generaban copias todas las noches.
- Redirecciones antiguas de páginas que cambiaron de dirección hace años.
- Las copias de seguridad que guardaba el proveedor viejo, que se van con la cuenta.
Las dos primeras son las que duelen. Un buzón que se pierde se lleva años de conversaciones con clientes, y un SPF que falta manda sus facturas a la carpeta de spam sin que nadie entienda por qué. Baje una copia local de los correos antes de empezar, aunque después la migración salga bien.
Qué pasa con Google cuando cambia de hosting
En condiciones normales, nada. Las direcciones de sus páginas no cambian, así que Google no tiene que reindexar ni volver a aprender su sitio. La propia documentación de Google trata este caso como el más simple de los traslados y pide vigilar tres cosas: que la verificación de Search Console siga funcionando después del cambio, que los registros del servidor nuevo muestren a Googlebot entrando y que el informe de indexación no empiece a acumular errores.
Una baja temporal en la frecuencia de rastreo justo después del traslado es normal, según esa misma documentación, y se recupera sola. Si en cambio la caída no para, el problema no es la mudanza sino algo que se rompió durante ella, y las causas habituales están ordenadas en por qué mi página web no aparece en Google.
Los tres errores que sí hacen daño son concretos. Dejar puesto en producción el bloqueo que usaba el servidor de prueba, de modo que el sitio nuevo pide no ser indexado. Perder las redirecciones viejas, con lo que se caen de golpe las páginas que otros sitios enlazaban. Y dejar el servidor viejo sirviendo una copia accesible del sitio, que pasa a competir con el original.
Antes de firmar con el hosting nuevo
Tres preguntas al proveedor nuevo, antes de pagar: si hacen la migración ellos y qué incluye, qué copias de seguridad ofrecen y cada cuánto, y cuál es el precio de renovación cuando se termine la promoción del primer año. Esa última pregunta es la que más sorpresas evita, y es la misma que ordena el resto de los gastos fijos en cuánto cuesta mantener una página web.
Si prefiere no improvisar la mudanza, le ponemos fecha a cada paso del traslado y le decimos qué copiar antes de tocar el dominio, en una videollamada de quince minutos que no se cobra. Sirve incluso si el hosting nuevo ya está contratado.
Preguntas frecuentes
¿Puedo cambiar de hosting con el mismo dominio?
Sí, y es el caso normal. El dominio se queda en el registrador donde está y solo se apunta hacia el servidor nuevo, sea cambiando los servidores de nombres o solo el registro A. Transferir el dominio a otra empresa es una operación distinta y no hace falta para mudar el alojamiento.
¿Cómo cambio de hosting sin perder los correos?
Aclare primero dónde están sus buzones. Si están en Google o Microsoft, basta con conservar los registros MX y de autenticación después del cambio. Si están en el hosting viejo, cree las mismas direcciones en el nuevo y copie los mensajes por IMAP antes de mover el dominio, y baje además una copia local por las dudas.
¿Cuánto tarda un cambio de hosting?
La copia y las pruebas llevan unas horas en un sitio chico. Lo que marca el reloj es la propagación del DNS: con un TTL bajo puesto una semana antes, la mayoría de los visitantes llega al servidor nuevo en un rato, aunque algunos proveedores pueden tardar más. Por eso el hosting viejo se deja encendido unos días.
¿Cambiar de hosting afecta el posicionamiento en Google?
No debería, porque las direcciones de las páginas siguen siendo las mismas y Google no necesita reindexar nada. Lo que sí afecta es equivocarse durante la mudanza: dejar el sitio bloqueado para los buscadores, perder las redirecciones antiguas o dejar el servidor viejo sirviendo una copia accesible.
¿Conviene cambiar de hosting si mi página carga lento?
Solo si el freno está en el servidor. Mida primero la página, porque las causas más comunes de lentitud son las imágenes sin comprimir y el exceso de extensiones, y esas viajan con el sitio al nuevo alojamiento. Cuando el tiempo de respuesta del servidor es alto de forma constante, ahí sí el cambio tiene sentido.